Trabajamos en un sector ruidoso, donde se habla rápido, más alto de lo que se debe y en ocasiones, varias personas a la vez. Sin embargo, a pesar de eso, nos entendemos perfectamente, bueno,  unas veces mejor que otras.

Sin embargo, desde marzo 2020 hemos estado separados. El COVID cambió radicalmente nuestras dinámicas habituales. El teletrabajo se convirtió en la única opción factible para trabajar. Afortunadamente, habíamos trabajado en esa línea de forma anticipada y fue relativamente sencillo que todo el engranaje funcionase correctamente.

Todo el equipo estuvo así durante tres meses. A final de junio, parte del equipo volvió a la oficina, pero se decidió que el bloque de tráfico se quedase en casa. Fueron dos las motivaciones principales, salvaguardar la salud de todo el equipo y facilitar la conciliación, puesto que casi todas las gestoras de tráfico son mamás de niños pequeños. Esta situación se ha mantenido hasta el día de hoy.

Nos consideramos unos privilegiados por poder adaptar nuestros puestos de trabajo a los cambios producidos, pero también sabemos que esta situación, como no podía ser de otra manera, ha tenido un coste. Desde luego, hemos conseguido salvaguardar la salud del equipo, que era el objetivo prioritario y a la vez hemos podido conciliar la vida familiar con la profesional.

En ocasiones hemos hecho jornadas larguísimas. Debido, entre otras cosas, a la complejidad de llevarlo todo a la vez. También nos hemos descoordinado con más facilidad de la habitual, a pesar de que las diferentes herramientas tecnológicas nos han ayudado muchísimo, especialmente el Teams.

Pero, desde luego, lo peor para un equipo cohesionado como es el nuestro no ha sido eso, ha sido la pérdida del contacto diario. La pérdida de esos momentos de compartir, de risas espontáneas y también, por qué no de algún que otro debate intenso.

Estos momentos son uno de los motores importantes de la empresa, son los momentos reales, que hacen que el equipo se cohesione, se alimente y crezca unido, con una visión compartida, todos a una. Y son precisamente, estos momentos, los que nos ha quitado el COVID.

Afortunadamente, parece que vamos viendo la luz al final de túnel y vemos cambios para las próximas semanas. En estos momentos ya estamos todos vacunados y afrontamos la Vuelta al Cole/Oficina como un nuevo comenzar.

Una nueva etapa que debemos construir entre todos, en la que debemos volver a acostumbrarnos los unos a los otros y en la que, desde luego, trataremos de quedarnos con lo mejor de los diferentes modelos.

Reforzaremos nuestro vínculo y nuestra unión como empresa, a la vez que teletrabajaremos cuando sea necesario, pero no como forma de trabajo principal.

No nos queremos despedir sin reconocer a nuestro equipo de tráfico que las hemos echado mucho de menos y estamos deseando volver a verlas en la oficina.